Arequipa
Encantadora tierra volcánica
Arequipa lo tiene todo. Sí, absolutamente todo lo que puedas imaginar, lo encuentras en el territorio de la ‘Ciudad Blanca’. Historia, aventura, paisajes fabulosos, vida silvestre, gastronomía, arte y mucho más se esconde en la Villa de Nuestra Señora de la Asunta de Arequipa -nombre con el cual fue fundado, en 1540-, que está custodiada firmemente por su atractivo natural más imponente: el volcán Misti.
Si lo que quieres es cambiar la rutina de la ciudad y respirar un poco de naturaleza, Arequipa es lo que necesitas. La campiña espera por ti, para que puedas apreciar la moderna ciudad desde sus exteriores -donde aún se conservan tradiciones y locaciones antiguas- rodeada de bellos paisajes.
En los miradores de Yanahuara, Sachaca o Carmen Alto, puedes apreciar los fabulosos escenarios que te brinda Arequipa, mientras que en el Centro Histórico podrás viajar en el tiempo con las más de 500 casonas coloniales de corte europeo-andina que conforman la ciudad adornada también por bóvedas y arcos blancos hechos de sillar.



¿Qué hacer en Arequipa?
La llamada “Ciudad Blanca” sorprende desde el primer momento por la luminosidad de sus construcciones en sillar, la piedra volcánica que le da un encanto único.
El recorrido clásico en Arequipa suele empezar en la Plaza de Armas, una de las más bellas de Perú. Allí, la imponente Catedral y los portales coloniales crean un escenario perfecto para sumergirse en la historia. Caminar por sus alrededores es descubrir cafés, restaurantes y balcones con vistas privilegiadas que invitan a detenerse y disfrutar de la vida local.
Uno de los lugares más fascinantes es el Monasterio de Santa Catalina, una verdadera ciudad dentro de la ciudad. Sus estrechas calles empedradas, paredes de colores intensos y claustros silenciosos transmiten paz y misterio. Recorrerlo es como viajar al pasado, a la época en que las monjas vivían en aislamiento, dejando detrás un legado arquitectónico incomparable.
Si la naturaleza es lo que atrae, la visita al Cañón del Colca es imprescindible. A pocas horas de la ciudad, este profundo valle regala paisajes espectaculares y la posibilidad de ver al majestuoso cóndor andino surcar los cielos. Observar a estas aves en pleno vuelo es una experiencia conmovedora que conecta con la grandeza de la naturaleza.
Perderse por los barrios tradicionales, como Yanahuara y San Lázaro, permite descubrir miradores con vistas al volcán Misti y callecitas encantadoras que reflejan la vida cotidiana arequipeña. También se puede disfrutar de aguas termales, pueblos pintorescos y terrazas agrícolas que reflejan la tradición andina.
Arequipa se constituye como una experiencia que combina cultura, historia y naturaleza, de manera que para el viajero, cada rincón se convierte en un recuerdo imborrable para quien lo visita.


